sábado, 18 de enero de 2014

ENTREVISTA

N.H.D. JUAN BAYO RODRÍGUEZ
Por nuestra hermana Cristina Rodríguez Domínguez.
Boletín CONSOLACIÓN. Nº 3 , agosto-septiembre de 2013
 
 
A sus 78 años de edad, Juan Bayo Rodríguez, cartayero y antiguo Hermano Mayor de Consolación, nos recibe en su preciosa casa de la calle Convento, mostrándonos que con la fe en la Virgen todo se puede.
¿De dónde vienen sus raíces consolacionistas?
Pues mira, yo nací en la calle Santa María y viví allí hasta que me compré esta casa. La gente de la calle Santa María con Consolación tenía mucha devoción y mi madre siempre avisándome unos días antes “Juan, que pasado mañana es el día de Consolación”y así siempre.
Algo que recuerde de su infancia cuando iba de procesión.
Es que la Virgen tiene algo especial. Por aquel entonces las calles se adornaban en las puertas de las casas, que se ponían unas colchas con unas cañas. Siempre se ponían esas cosas cuando iba para arriba que era el día de la Virgen, porque cuando bajaba era el último domingo de agosto que era en lo que cayera.
¿Cuándo fue Hermano Mayor?¿Cuántos años estuvo?
A partir de 1978-1979 y estuve casi 30 años. No había quien quisiera ser Hermano Mayor.
¿Quién fue el Hermano Mayor anterior?
Manuel Rivera Romero, el padre de María Antonia.
¿Qué aportación tuvo la Hermandad para la Parroquia?
Lo que se hacía era una ayuda puesto que la Virgen tenía su casa, no necesitaba nada más que los días que estaba en la novena. Pero un día vino el cura Don Lorenzo  y me dijo que tenía que comprar la puerta que da a trascampanas. Recuerdo que le pregunté “¿Don Lorenzo está bien con 40.000 pesetas?” y se quedó asustado (risas) y me contestó “ahora mismo la encargo”(más risas).
¿Qué se hizo durante su mandato?
Se hizo el paso, que costó 145.000 pesetas. Teníamos que salir a la calle a pedir y nos daban una “pesetita”, el que más nos daba era un “durito”, lo que buenamente podían. Menos la tía de María Antonia que dio 500 pesetas. Precisamente el padre de María Antonia y yo fuimos a pedir a casa de la hermana. Había que reunir mucho dinero pero siempre decía y sigo diciendo “la Virgen proveerá”.
Ser Hermano Mayor tiene muchas responsabilidades pero pienso que el trabajo duro tiene sus recompensas, ¿cuál fue su motivación para tal cargo?
Pues que nosotros nos íbamos turnando, lo que pasa es que cuando llegó a mí, luego no había quien quisiera ser. De Pepe Benítez pasó a Manuel Rivera y luego a mí
En el año 92 restauraron a la Virgen, ¿cómo vivió el pueblo ese tiempo sin ella?
Pasaron los meses y cuando llegamos a la zona de Villa Julia, paramos y pusimos a la Virgen en unas andas. Subimos ese poquito de cuesta y vimos allí a todas las mujeres, “Aquí la tenéis” dije en alto y vinieron todas “flechás”. Fue un momento muy emotivo.
Consolación mueve el corazón de Cartaya, ¿qué siente al ver a nuestro pueblo tan emocionado cuando pasea por sus calles?
No sé, es que con Consolación se agolpa la gente. Me acuerdo que veníamos en una procesión saliendo de la Iglesia con el obispo Don Rafael González Moralejo y me dice “Juan esto es lo más parecido que he visto yo a una procesión” (risas) porque la gente se agolpaba, no iba en fila, no nos dejaban ni andar.
 
La Junta de Gobierno actual hace poco tiempo que ha comenzado a dar sus primeros pasos, ¿cómo la ve?
Muy bien, los veo muy entregados y además que la Virgen siempre busca lo que le conviene (sonríe).
¿Qué consejos les daría para el futuro?
Consejo, que siga la Virgen como hasta ahora. Por la Virgen todo lo que se haga no está demás nunca.
La juventud cada vez se implica más con Consolación, dígame algo que la aliente a seguir por ese camino.
La juventud en este camino… Pero mira, han salido unos grupos jóvenes que se ve que tienen ganas aunque la mayoría de la juventud no quiere nada con santos, se puede ver en la Iglesia todos los días
Una última frase.
Siempre hay quien quiere a la Virgen y quien esté al lado de la Ella, siempre.
 
 


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